¿Deporte en invierno? ¡Por supuesto que sí!

Beneficios de los deportes de invierno

Sin duda, el frío puede resultar un inconveniente para las personas que disfrutan de realizando deporte al aire libre. Incluso puede ser algo más engorroso para las personas con diabetes, puesto que deben tener ciertas precauciones en el transporte, conservación y dispensación de la insulina como vimos en éste artículo. Estas precauciones no deberían evitar que disfrutemos de la práctica deportiva, aunque tengamos que hacerlo sobre varios centímetros (¡o metros!) de nieve.

¡Olvídate del frío y empieza a moverte!

Los deportes de invierno, al ir acompañados de frío, cuentan con dos beneficios para la salud que otros no tienen:

  1. Refuerzo del sistema inmune: la exposición a las bajas temperaturas mientras se realiza actividad física hace que nuestro organismo mejore su capacidad termorreguladora y se produce una mejora de la circulación.
  2. Eficiencia en la respiración: practicar deporte en latitudes superiores a las habituales, implica respirar un aire más fino y tener menor presión, aspectos que favorecen a que los pulmones trabajen de forma distinta a la habitual, ayudando a ganar una respiración más eficiente.

Deportes de nieve, una apuesta segura

En general, la práctica de cualquier deporte (sea de invierno o no) ayuda a mejorar la salud física y mental de las personas. Pero al fin y al cabo, cada deporte tiene unas características específicas que aportan beneficios diferentes. A continuación veremos algunos beneficios concretos de 3 de los deportes invernales más practicados:

Snowboard

Según Sergio Canós, profesor de snowboard de la escuela Aramón Valdelinares, el snowboard nos otorga una mejor capacidad física y una mayor elasticidad, lo que nos previene de lesiones musculares. También ayuda a mejorar la circulación sanguínea que nos aporta beneficios para la salud cardiovascular.

Este deporte además, nos proporciona propiocepción, el sentido por el cual somos conscientes de controlar la posición de nuestra musculatura. De esta forma, mantenemos el cuerpo en una posición correcta y nos sentiremos más relajados y ágiles.

Esquí

En sus múltiples variantes (alpino, de fondo, de travesía, de velocidad…) el esquí nos ayuda a prevenir enfermedades del corazón, ya que son actividades puramente aeróbicas. Practicar este deporte de forma habitual colabora a reducir el colesterol y es muy beneficioso para los pulmones. Por supuesto, con la práctica del esquí también se mejora la resistencia, el equilibrio (obviamente) la agilidad y la capacidad de concentración.

Patinaje sobre hielo

El patinaje es un deporte que requiere de una gran fuerza muscular en el tren inferior (piernas). Gracias a patinar, se consiguen grandes beneficios en la musculatura de las extremidades inferiores (especialmente los cuádriceps y glúteos), así como en las articulaciones de rodillas y tobillos. Es un deporte con mucha expresividad, por lo que mejoraremos nuestras cualidades anaeróbicas.

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