Fatiga y diabetes, ¿Por qué a veces me siento tan cansado?

Las personas con diabetes pueden experimentar sensación de fatiga, y suele estar relacionada con nuestros niveles de glucosa.

Hombre cansado

Las personas con diabetes suelen tener mayores variaciones en sus niveles de glucosa en sangre. Esto hace que deban llevar un mayor control para mantener los niveles en lo que se conoce como normoglucemia, que mide los valores de glucosa normales que debe tener una persona con y sin diabetes.

Según la American Diabetes Association, los niveles de glucosa normales son para una persona con diabetes, son de entre 80–130 mg/dl antes de comer, y de menos de 180 mg/dl una o dos horas después de haber comido. Para una persona sin diabetes, los niveles son diferentes y no tan inestables.

¿Por qué repetimos esto que seguramente muchos de vosotros ya sepáis de memoria? Porque hoy hablaremos de la relación que existe entre la fatiga y la diabetes, y esos datos son datos a tener en cuenta. ¡Empezamos!

¿Hay relación entre la fatiga y la diabetes?

La fatiga es uno de los principales síntomas que podemos padecer antes del diagnóstico de la diabetes, y sirve, junto con otros (pérdida de peso, poliuria, polidipsia, etc.), como una alarma que nos indica que hay algo que no funciona como debería. Tras el diagnóstico, es probable que también sintamos cansancio cuando quizás no hayamos hecho nada para sentirnos así, pero tiene una explicación: la glucosa.

Cuando nuestro nivel de glucosa es muy bajo o muy alto (hipoglucemia o hiperglucemia), se produce un desajuste entre el nivel de glucosa y la cantidad o efectividad de la insulina que circulante. Es probable que si te sientes cansado incluso habiendo descansado bien, sea consecuencia de este desajuste.

Cuando tenemos los niveles bajos, tenemos menos energía disponible en nuestro organismo y es comprensible que nos sintamos fatigados a poco que realicemos cualquier actividad.

Por el contrario, si los niveles son altos, significa que la insulina no está trabajando correctamente y el azúcar de nuestra sangre no consigue penetrar en las células, por lo que tampoco tendremos energía y de ahí la sensación de fatiga.

¿Cómo evitar la sensación de fatiga?

Lo primero, y no solo para evitar la sensación de fatiga, es realizar los controles de glucosa que sean necesarios para mantener nuestros niveles lo más estable posible, y corregir cualquier subida o bajada inesperada. Sabemos que no siempre podemos mantenernos en rango de forma sencilla, pero en estas situaciones es importante tener un buen autocontrol.

En caso de hipoglucemia, es necesario consumir hidratos para proporcionar energía al organismo. Si fuera algo recurrente, seguramente tengamos que acudir a un profesional médico para ver cuál es el problema. Por el contrario, si nos encontramos con que nuestro nivel de glucosa es elevado, deberíamos revisar si nuestra pauta de insulina es correcta en caso de ser insulinodependientes.

Es probable que también nos levantemos cansados por las mañanas, y eso también puede deberse a algún desajuste durante la noche. Realizar un control nada más levantarnos puede ser de utilidad para comprobar si se debe a este motivo. Por supuesto, descansar bien es importante y también nos ayudará a mejorar el control de nuestra diabetes.

El estrés también puede afectar tanto a nuestra diabetes como a aumentar la sensación de cansancio, no solo físico sino también mental. Además del desgaste que puede producir la diabetes, muchos otros aspectos de nuestra vida diaria pueden estresarnos. En Soluciones para la Diabetes hemos hablado anteriormente sobre cómo gestionar el estrés si lo necesitamos.

Como vemos, la relación entre la fatiga y la diabetes existe incluso desde antes de haber recibido el diagnóstico, y puede ir más allá en algunas ocasiones. Si tenemos diabetes y nos encontramos cansados a menudo, no tiene por qué significar que ambas cosas estén directamente relacionadas, pero hemos de tener en cuenta que existe la posibilidad de que sí lo estén.

En cualquier caso, nuestra recomendación, como siempre, es acudir a un profesional médico o especialista en diabetes para que nos ayude ante cualquier posible eventualidad, o si necesitamos consejo médico sobre el tratamiento, la dieta, o cualquier otro aspecto que pueda influir en nuestra diabetes.

Referencias:

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La información proporcionada en este artículo no reemplaza la relación entre el profesional sanitario y su paciente. En caso de duda, consulte siempre a su profesional sanitario de referencia.