
Hay recetas tradicionales que forman parte de nuestro patrimonio gastronómico mediterráneo y que destacan por su perfil reconfortante, de cuchara y plato hondo.
Esta propuesta se inspira en los calamares rellenos de toda la vida, pero la hemos adaptado a una versión más ligera, centrada en el protagonismo de las hortalizas frescas y en técnicas de cocción con bajo aporte graso, perfecta para personas con diabetes.
Llega el otoño y con el frío apetecen de verdad esos platos de cuchara que reconfortan el cuerpo y el alma. ¿A ti también te apasionan los guisos tradicionales pero te da un poco de miedo cómo responderá tu glucemia? ¡No te preocupes! El objetivo no es renunciar al sabor de un guiso rico y meloso, sino modificar la forma de elaborar el relleno, controlar la materia grasa añadida y optimizar el equilibrio nutricional del plato.
En las versiones tradicionales, el relleno de los calamares suele incorporar miga de pan, embutidos o harinas para trabar la salsa. En esta versión, evitamos los espesantes refinados y optamos por un relleno compuesto exclusivamente por la propia carne picada de los tentáculos y una selección de hortalizas de temporada (cebolla, pimiento, calabacín y ajo). Además, elaboramos una salsa suave a base de tomate natural triturado y caldo vegetal sin añadir harinas ni azúcares para espesar. ¿A que suena fácil y delicioso?
Para una persona con diabetes, una receta como esta resulta especialmente interesante porque el calamar es una fuente excelente de proteína magra casi libre de carbohidratos, mientras que las verduras aportan fibra dietética, minerales y antioxidantes. Esto no convierte la receta en «libre» si se acompaña de guarniciones ricas en almidón, pero sí en una alternativa ligera, saciante y con un impacto directo mínimo sobre la glucemia posterior a la comida.
La clave está en la guarnición y la ración. Un plato de dos calamares medianos rellenos con su salsa y acompañados de una buena ración de verduras a la plancha o ensalada apenas requiere contabilizar hidratos. Si se decide acompañar con arroz integral, quinoa o patata cocida, la cantidad de carbohidratos cambia y debe ajustarse adecuadamente. Por eso, en diabetes, no solo importa qué se come, sino también cuánto, cómo se cocina y con qué se acompaña.
Ingredientes para 4 raciones
Para la base y el relleno necesitamos:
- 8 calamares medianos limpios (reservando tentáculos y aletas)
- 1 cebolla mediana finamente picada
- 1 pimiento verde o rojo pequeño en dados finos
- 1/2 calabacín pequeño picado
- 2 dientes de ajo picados
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- Pimienta negra recién molida y una pizca pequeña de sal
Para la salsa ligera de guisado utilizaremos:
- 400 g de tomate natural triturado (sin azúcares añadidos)
- 1/2 vaso (100 ml) de vino blanco o caldo de pescado bajo en sodio
- 200 ml de agua o caldo vegetal ligero
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- Unas hebras de azafrán o perejil fresco picado

Preparación del relleno y los calamares
- Lavamos cuidadosamente los tubos de los calamares bajo el grifo, asegurándonos de retirar la pluma transparente interior. Secamos con papel de cocina y reservamos. Picamos finamente los tentáculos y las aletas que habíamos reservado.
- En una sartén antiadherente, calentamos una cucharada de aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Añadimos el ajo, la cebolla, el pimiento y el calabacín. Pochamos lentamente durante 10-12 minutos hasta que la verdura esté blanda y transparente.
- Incorporamos los tentáculos picados a la sartén y cocinamos durante 3-4 minutos adicionales para que se integren los sabores y pierdan la humedad. Salpimentamos con moderación y dejamos templar el relleno fuera del fuego.
- Con la ayuda de una cuchara pequeña, rellenamos cada tubo de calamar hasta tres cuartas partes de su capacidad. Un truco imprescindible: no los llenes del todo, porque el calamar se encoge al cocinarse y ¡podría explotar en la cazuela! Cerramos la parte superior atravesándola con un palillo de madera.
El relleno a base de verdura y la propia carne del cefalópodo es la clave para mantener el plato saciante y con una densidad calórica baja sin necesidad de usar miga de pan ni rellenos ultraprocesados.
Guisado y elaboración de la salsa
- En una cazuela ancha o sartén honda, calentamos la otra cucharada de aceite de oliva virgen extra. Marcamos los calamares rellenos durante 1 minuto por cada lado a fuego vivo para sellar la superficie.
- Vertemos el vino blanco o caldo de pescado y dejamos hervir a fuego fuerte durante 2 minutos para que el alcohol se evapore por completo.
- Agregamos el tomate natural triturado, la hoja de laurel, el agua o caldo vegetal y unas hebras de azafrán.
- Reducimos el fuego al mínimo, tapamos la cazuela y dejamos guisar suavemente durante 25-30 minutos, removiendo la cazuela de forma oscilante de vez en cuando. La carne del calamar se volverá tierna y la salsa reducirá de forma natural.
- Probamos el punto de la salsa y rectificamos con pimienta negra o perejil fresco antes de servir. ¡Aromatizará toda tu cocina!
Mira esta otra recenta, también muy rica e interesante:
Pimientos rellenos de quinoa y verduras: receta completa y saciante
Servimos dos calamares por persona cubiertos con su salsa ligera. Si deseamos completar la comida con una aportación medida de hidratos de carbono, podemos acompañar el plato con 3-4 cucharadas de arroz integral cocido, quinoa o una patata pequeña cocida con piel. ¿Cuál es tu guarnición favorita para este tipo de guisos?

Por qué esta versión es más adecuada que la receta original
La adaptación principal está en tres decisiones: eliminar el pan o harinas del relleno, no usar salsas comerciales con azúcares añadidos y controlar la ración de aceite. En los guisos tradicionales es habitual espesar la salsa con un sofrito de harina o galleta, lo que incrementa los carbohidratos de absorción rápida de la salsa. Al triturar las propias verduras de la cocción o dejar reducir el tomate natural, obtenemos una textura melosa sin necesidad de espesantes.
Asimismo, sustituimos los rellenos grasos (como tocino, embutidos o carne picada mixta) por los propios tentáculos y hortalizas, lo que reduce drásticamente las grasas saturadas y las calorías totales. Esto hace que la receta sea idónea dentro de un patrón de alimentación cardioprotector, esencial en la gestión de la diabetes.
Como siempre, las necesidades pueden variar según el tipo de diabetes, el tratamiento, la actividad física, los objetivos glucémicos y la respuesta individual a los alimentos. Si utilizas insulina o medicación que pueda producir hipoglucemias y decides añadir una guarnición de arroz, patata o legumbre, conviene tener en cuenta la cantidad total de hidratos de carbono y consultar con tu equipo sanitario para ajustar las dosis.
Composición nutricional estimada por ración
Valores aproximados para 1 ración (2 calamares medianos rellenos de verduras con su salsa, sin guarnición adicional de almidones). Pueden variar según el tamaño exacto del calamar y la cantidad de aceite empleada.
- Energía: 220 kcal
- Hidratos de carbono: 8 g
- Azúcares: 4 g (procedentes naturalmente de las verduras y el tomate)
- Proteínas: 28 g
- Grasa: 7 g
- Fibra dietética: 4 g
- Sodio: 380-450 mg
EN POCAS PALABRAS
Esta receta transforma los tradicionales calamares rellenos en una versión ligera, saludable y perfectamente adaptada para personas con diabetes. Al eliminar harinas y pan del relleno, utilizar sofritos de verduras frescas y cocinar a fuego lento con tomate natural y aceite de oliva virgen extra, se consigue un plato saciante, rico en proteínas de alto valor biológico y de muy bajo impacto glucémico. Es una opción nutritiva y llena de sabor para incorporar cefalópodos dentro de un menú equilibrado.
PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE CALAMARES RELLENOS DE VERDURAS PARA PERSONAS CON DIABETES
¿Una persona con diabetes necesita contar raciones de hidratos con esta receta?
Si se consumen únicamente los calamares rellenos de verduras con su salsa, el contenido en hidratos de carbono es muy bajo (alrededor de 8 g por ración, procedentes de las hortalizas y ricos en fibra), por lo que en muchos casos no requiere un conteo estricto. Sin embargo, si se acompaña con arroz, quinoa, patata o pan, sí se deben contabilizar esas guarniciones dentro de la ingesta total.
¿Por qué es mejor no usar harinas o pan rallado para espesar la salsa o el relleno?
Porque las harinas refinadas y el pan suman hidratos de carbono de absorción rápida al plato y aumentan su densidad calórica sin aportar volumen saciante. Al reducir la salsa de tomate natural a fuego lento con las propias verduras pochadas, se consigue una textura melosa y rica sin necesidad de espesantes.
¿Los calamares son adecuados si también tengo el colesterol alto o hipertensión?
Sí. Aunque tradicionalmente se asociaba cierto contenido de colesterol al marisco, los estudios demuestran que las grasas saturadas son las verdaderas responsables de elevar el colesterol LDL en sangre, y el calamar es casi libre de grasas saturadas. Además, al prepararse con poco sodio y aceite de oliva virgen extra, es una opción cardiovascularmente muy saludable.
¿Se pueden congelar los calamares rellenos una vez cocinados?
Sí, se conservan perfectamente en el congelador dentro de un recipiente hermético con su salsa durante 2-3 meses. Para consumirlos, basta con descongelarlos en la nevera desde la víspera y calentarlos a fuego suave en un cazo, lo que facilita enormemente la planificación de menús semanales.
¿Qué guarnición es la más recomendable para este plato?
La opción más ligera es acompañarlos de una ensalada verde, unos espárragos trincados o pimientos asados. Si se necesita una comida con aporte de energía e hidratos de carbono lentos, la mejor elección es una pequeña ración de arroz integral, quinoa o patata al vapor.
Referencias:
- American Diabetes Association. Standards of Care in Diabetes. Diabetes Care.. Consultado el 07/10/2026.
- Diabetes UK. Eating well with diabetes. Consultado el 06/10/2026.
- Fundación Española de la Nutrición (FEN). Tablas de composición de alimentos. Consultado el 13/10/2026.



















