La importancia de la vitamina D. ¿Tiene relación con la diabetes?

Las vitaminas son muy importantes para nuestro organismo, y algunas pueden tener relación con la diabetes.

Los huevos contienen vitamina D

Las vitaminas son sustancias orgánicas muy importantes para nuestro organismo, y que podemos encontrar en muchos tipos diferentes de alimentos. Existe una enorme variedad y cada una de ellas aporta algo diferente y necesario.

Una de las más conocidas es la vitamina D, una vitamina liposoluble (se almacena en el tejido graso de nuestro cuerpo) y cuyo principal objetivo es ayudar en la absorción del calcio, un mineral esencial para nosotros.

Con el tiempo, se ha ido demostrando la utilidad y la necesidad de mantener unos buenos niveles de vitamina D, ¿pero hay relación entre la diabetes y la vitamina D? Lo veremos más adelante.

¿Para qué necesitamos Vitamina D?

Como decíamos, el principal objetivo de la vitamina D es favorecer la absorción del calcio, un mineral que está estrechamente ligado a nuestra salud ósea. Esto no significa que sea lo único que necesitamos, pero sí que es un nutriente que tiene un efecto directo en nuestros huesos.

Pero además de esto, la vitamina D interviene en muchos otros procesos y es útil para más cosas:

  • Ayuda en procesos del sistema inmunológico
  • Regula los niveles de calcio y fósforo en sangre
  • Ayuda a mantener la función muscular
  • Estudios recientes afirman que ayuda a controlar el nivel de azúcar en sangre
  • Ayuda al desarrollo neuronal y a la función cognitiva

En cuanto a la cantidad de vitamina D que es recomendable consumir, varía en función de la edad e incluso de la situación en la que estemos.

  • Bebés hasta el año de edad 10 mcg (400 UI)
  • Niños de 1 a 13 años 15 mcg (600 UI)
  • Adolescentes de 14 a 18 años de edad 15 mcg (600 UI)
  • Adultos de 19 a 70 años de edad 15 mcg (600 UI)
  • Adultos mayores de más de 71 años de edad 20 mcg (800 UI)
  • Embarazadas y mujeres durante la lactancia 15 mcg (600 UI)

Cómo obtener vitamina D

La vitamina D no se encuentra en muchos alimentos, de ahí que a menudo se recurra a suplementos alimenticios para conseguir el volumen diario necesario. Hay que destacar que una de las principales fuentes es la luz solar, ya que gran parte de la dosis diaria la podemos absorber a través de los rayos UVB.

Esto es más sencillo en países con climas mediterráneos y que gozan de muchas horas de sol, incluso en invierno, pero factores como la polución o el mal tiempo pueden hacer que sea más difícil recurrir a esta fuente.

En cuanto a los alimentos, los pescados grasos son grandes aliados: el atún, el salmón o las sardinas, entre otros. También los lácteos como el queso o la mantequilla, y por supuesto la leche; los huevos y algunas carnes también aportan bastante vitamina D.

Vitamina D y diabetes

Los últimos años se han realizado diferentes estudios para comprobar los efectos de la vitamina D sobre las personas con diabetes, o sobre el riesgo de desarrollar diabetes. Algunos han mostrado datos prometedores sobre la incidencia que la vitamina D tiene sobre la acción de la insulina en los músculos de los participantes, pero no han sido resultados concluyentes.

Otros, sin embargo, afirman que apenas hay relación entre la vitamina D mediante suplementación y la prevención o mejora de la diabetes tipo 2, como este estudio publicado en The New England Journal of Medicine.

En cualquier caso, parece que todavía queda un largo camino por recorrer en cuanto a la investigación en diabetes. Conociendo los factores de riesgo y su origen multifactorial, puede haber muchos elementos que influyan en su desarrollo, y es conveniente seguir estudiando.

Y recordad, como siempre decimos, ante cualquier duda o consulta lo más recomendable es que acudáis a vuestro médico o especialista en diabetes, sobre todo ante cualquier modificación en la dieta o si tenéis deficiencia de vitamina D y necesitáis suplementar.

Referencias:

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La información proporcionada en este artículo no reemplaza la relación entre el profesional sanitario y su paciente. En caso de duda, consulte siempre a su profesional sanitario de referencia.