¿Utilizas sensores de glucosa o bomba de insulina? ¡No olvides cuidar tu piel!

Ciertos dispositivos para el control de la diabetes se adhieren a nuestra piel, lo que supone añadir algunos cuidados para evitar complicaciones.

La aparición de sistemas alternativos para controlar la diabetes como las bombas de insulina o los sistemas de monitorización continua han facilitado el tratamiento a muchas personas.

Estos sistemas tienen algunas características comunes, como la necesidad de llevar algún dispositivo adherido a la piel para poder efectuar las mediciones (sensores de glucosa) y para poder hacer la infusión de insulina.

Por ello, y sabiendo que la piel es un órgano muy extenso y sensible a algunos productos y agentes externos, hemos de tener especial precaución a la hora de cuidarla si utilizamos este tipo de dispositivos que llevaremos enganchados durante mucho tiempo.

¿Donde es mejor colocar estos dispositivos?

De la misma forma que con las inyecciones de insulina tradicionales, existen diferentes opciones a la hora de instalar los sensores y las bombas de insulina.

Normalmente, y teniendo en cuenta las diferentes preferencias de las personas con diabetes a la hora de colocar estos dispositivos que pueden ir desde adaptarse a la práctica deportiva hasta buscar zonas más discretas para ocultarlos, hay ciertas zonas que son las más habituales:

  • Parte superior de las nalgas
  • Abdomen
  • Parte superior de la cadera
  • Parte superior del muslo
  • Parte superior del brazo
  • Antebrazo

La siguiente tabla, publicada en el número 60 de la revista Diabetes de la Sociedad Española de Diabetes, muestra algunas recomendaciones para colocar los dispositivos en función de la zona escogida:

Tabla de colocación de dispositivos para diabetes

Profesionales y educadores insisten en el cuidado de la piel de las personas con diabetes, por eso es importante recordar algunas recomendaciones generales a la hora de utilizar este tipo de dispositivos. Veremos que algunas de ellas son compartidas con las inyecciones de insulina:

  • Colocar el sensor o la bomba en una zona de piel sana, no dañada o irritada, y con cierta separación con otros dispositivos en caso de elegir una zona amplia donde poder ubicar los dos.
  • Alternar las zonas donde colocamos los dispositivos. Es recomendable tener varias zonas donde colocarlos.
  • Dar un descanso aproximado de 6 días desde que retiramos un dispositivo en una zona hasta que la volvemos a utilizar para insertar otro.
  • Tener en cuenta las actividades que realizamos y cómo las realizamos a la hora de escoger zonas de colocación: actividad deportiva, postura durante el sueño, tipo de ropa que vestimos…
  • Tener en cuenta el grosos del tejido subcutáneo de la zona donde vamos a insertar el dispositivo.
  • En relación a lo anterior, si la zona posee tejido subcutáneo de poco grosor, colocar los sensores o el catéter de la bomba en ángulo.

Es importante consultar con nuestro profesional médico o especialista en diabetes estas cuestiones, o avisar si tenemos problemas derivados del uso de estos sistemas para buscar alternativas o soluciones.

Cómo cuidar nuestra piel

Para evitar complicaciones por el uso de dispositivos que tengan que adherirse a nuestra piel, hay una serie de recomendaciones que hemos de tener en cuenta tanto para antes de colocarlos como una vez retirados.

Como podemos imaginar, mantener una correcta higiene es imprescindible:

  • A parte de mantener la piel limpia, es conveniente que esté seca antes de colocar el sensor y el catéter.
  • También eliminar cualquier rastro de cremas o aceites corporales antes de colocarlos.
  • El apósito que utilicemos puede marcar la diferencia, podemos probar varios tipos hasta encontrar el que nos va mejor.
  • Una vez retiremos el sensor hemos de comprobar el estado de la piel.
  • Si tenemos la piel seca, es recomendable evitar ducharnos con agua muy caliente porque reseca la piel. Hidratarnos posteriormente nos ayudará a evitar la sequedad.
  • Si tenemos alguna heridita hay que curarla de inmediato para evitar cualquier tipo de infección.
  • Mantener la piel hidratada favorecerá la cicatrización y evitará que nuestra piel se seque.
  • Si tenemos restos de adhesivo en la piel podemos utilizar aceites. El alcohol es una buena solución pero puede secar nuestra piel en exceso.

Desde el Centro para la Innovación de la Diabetes Infantil (CIDI) nos hablan de la posibilidad de utilizar métodos barrera para prevenir la irritación causada por los apósitos de los sensores.

Estos pueden ser de tipo líquido o tipo parche, y el principal objetivo es el de ejercer de «barrera» entre la piel y el apósito para evitar la irritación.

  • Si utilizamos un método barrera de tipo líquido hemos de dejar sacar la piel antes de colocar el sensor.
  • Si utilizamos un tipo parche podremos poner el catéter por encima del parche, pero para el sensor es recomendable perforar el apósito y utilizar ese agujero para insertarlo.

Como veis, el cuidado de la piel en personas con diabetes es muy importante, y el uso de sistemas de monitorización continua y bombas de insulina supone un extra de cuidado al ser dispositivos que tienen componentes que se adhieren a nosotros directamente.

Como siempre recordamos, ante cualquier duda o consulta que os surja a raíz del uso de estos dispositivos o del cuidado de la piel, lo mejor es que acudáis a vuestro médico o especialista en diabetes para que os ayude.

Referencias:

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La información proporcionada en este artículo no reemplaza la relación entre el profesional sanitario y su paciente. En caso de duda, consulte siempre a su profesional sanitario de referencia.