Juegos Olímpicos de Invierno: deporte de élite y diabetes

Cartel portada para JJOO de invierno 2026- Milano-Cortina

El 6 de febrero de 2026 comienzan los Juegos Olímpicos de Invierno, una cita que cada cuatro años nos recuerda hasta dónde puede llegar el cuerpo humano… y, sobre todo, la mente. Velocidad, precisión, resistencia, frío extremo, presión competitiva y miles de horas de entrenamiento confluyen en pocos minutos de competición.

En ese escenario surge una pregunta muy legítima para muchas personas con diabetes y su entorno: ¿puede alguien con diabetes llegar a competir al máximo nivel en deportes de invierno? ¿La alimentación, el tratamiento o los cuidados diarios suponen un freno real? ¿O hablamos más bien de un reto que se puede gestionar con conocimiento y apoyo?

Este artículo aborda estas cuestiones desde una mirada divulgativa, humana y basada en evidencia, sin épica artificial ni mensajes simplistas.

Los deportes de invierno: exigencia física y metabólica

Los Juegos Olímpicos de Invierno incluyen disciplinas tan diversas como el esquí alpino, el esquí de fondo, el biatlón, el snowboard, el patinaje artístico y de velocidad, el hockey sobre hielo, el curling, el luge o el salto de esquí.

Muchas de ellas combinan esfuerzos prolongados con picos de intensidad muy elevados, a menudo en condiciones de frío extremo y, en algunos casos, de altitud. Desde el punto de vista fisiológico, esto supone una demanda energética muy alta y una respuesta hormonal compleja, factores que influyen directamente en la glucosa en sangre.

Por eso, incluso en deportistas sin diabetes, la planificación nutricional y el control del estado metabólico son aspectos críticos del rendimiento.

Cómo se alimenta un deportista olímpico de invierno

La alimentación de un deportista de élite no es una dieta genérica “saludable”. Es una herramienta de trabajo diseñada al milímetro.

En líneas generales, se basa en un aporte suficiente de hidratos de carbono para sostener el esfuerzo, proteínas de alta calidad para la recuperación muscular y grasas saludables que ayudan tanto a cubrir necesidades energéticas como a mantener la temperatura corporal. A esto se suman micronutrientes clave y una hidratación muy ajustada, incluso cuando la sensación de sed disminuye por el frío.

Pero el aspecto más importante no es solo qué se come, sino cuándo y por qué. El timing de las ingestas se adapta a cada sesión de entrenamiento, a la duración del esfuerzo y al momento competitivo.

¿Hay deportistas de invierno con diabetes? Sí, aunque no siempre visibles

El caso más conocido y sólidamente documentado es el de Kris Freeman, esquiador de fondo estadounidense que participó en varios Juegos Olímpicos de Invierno y convive con diabetes tipo 1 desde la adolescencia.

Freeman ha explicado en entrevistas y foros especializados cómo el control glucémico formaba parte de su entrenamiento diario, al mismo nivel que la técnica o la preparación física. Monitorización frecuente, ajustes de insulina antes, durante y después del ejercicio, y una planificación nutricional extremadamente precisa eran imprescindibles para competir en pruebas de resistencia prolongada, a gran intensidad y en condiciones de frío extremo.

El testimonio de Freeman es especialmente valioso porque desmonta un mito frecuente: la diabetes no fue su principal limitación, sino un factor más a gestionar con conocimiento.

Otros referentes en deporte de élite y diabetes (aunque no sean de invierno)

En deportes olímpicos de invierno, los casos públicos son escasos. Esto no significa que no existan más deportistas con diabetes, sino que muchos no han hecho pública su condición médica o no han sido visibilizados por los medios.

Para comprender mejor qué implica competir al máximo nivel con diabetes, resulta útil mirar a otros deportistas de élite cuyas exigencias físicas y mentales son comparables.

  • Charlie Kimball
    Piloto profesional de automovilismo y ganador en la IndyCar Series. No es un deporte de invierno, pero su caso se cita con frecuencia en congresos y publicaciones sobre diabetes y alto rendimiento por el altísimo estrés físico y mental, la duración de las pruebas y la necesidad de tomar decisiones rápidas bajo presión. Kimball ha hablado abiertamente de cómo gestiona su diabetes tipo 1 en competición.

Charlie Kimball: el piloto que jamás frenó por la diabetes

  • Sebastián Jacques Henri «Bas» van de Goor 
    Jugador retirado de voleibol de los Países Bajos, que representó a su país natal en dos Juegos Olímpicos de Verano, siendo elegido el jugador más valioso de las olimpiadas (1996-2000). Tras su participación en los Juegos Olímpicos de Sídney (Australia) muchos se refirieron a él como el “Michael Jordán del voleibol”. A Van de Goor se le diagnosticó diabetes tipo 1 y creó la Fundación Bas van de Goor (BvdGF), con la misión de mejorar las vidas de las personas con diabetes a través de ejercicio y deporte. Su experiencia se utiliza como base educativa para programas deportivos de resistencia, incluidos entornos exigentes como el frío, y es una referencia habitual en educación diabetológic.El 11 de noviembre de 2003, a Van de Goor se le diagnosticó diabetes tipo 1 y tres años después creó la Fundación Bas van de Goor (BvdGF), con la misión de mejorar las vidas de las personas con diabetes a través de ejercicio y deporte.

Estos ejemplos refuerzan una idea clave: el alto rendimiento y la diabetes no son conceptos incompatibles, pero requieren preparación, apoyo y educación.

Entrenamiento mental: un pilar invisible pero decisivo

El entrenamiento mental es fundamental en cualquier deportista de élite. Visualización, control del estrés, gestión del error y capacidad de concentración sostenida forman parte del trabajo diario.

En personas con diabetes, este aspecto adquiere un matiz adicional. Interpretar señales corporales, anticipar posibles variaciones glucémicas y mantener la calma ante imprevistos exige una gran capacidad de autorregulación emocional.

Paradójicamente, muchos deportistas explican que convivir con diabetes refuerza habilidades mentales clave como la disciplina, la planificación y la toma de decisiones conscientes.

¿En qué se diferencia la alimentación de un deportista con diabetes?

Conviene ser muy claros: la base de la alimentación no es radicalmente distinta, pero la gestión sí lo es.

Esquiador descendiendo una montaña

Un deportista con diabetes necesita un control más preciso del tipo y la cantidad de hidratos de carbono, ajustes individualizados del tratamiento y monitorización frecuente de la glucosa antes, durante y después del ejercicio. La tecnología actual, como los sistemas de monitorización continua, ha supuesto un avance enorme, aunque no elimina la necesidad de conocimiento y experiencia personal.

No se trata de comer “menos” ni de restringirse, sino de afinar la estrategia.

¿Es la diabetes un freno para llegar al deporte de élite?

La evidencia disponible y los casos reales indican que no necesariamente. La diabetes no impide alcanzar el alto rendimiento, pero sí exige más planificación, más educación diabetológica y un acompañamiento sanitario adecuado.

Existen riesgos, como hipoglucemias durante el ejercicio o variaciones glucémicas asociadas al frío y al estrés competitivo, y deben tomarse en serio. Pero gestionarlos no es lo mismo que resignarse a no intentarlo.

Con un buen control metabólico, una nutrición bien diseñada y un equipo profesional de apoyo, la diabetes no define el techo deportivo de una persona.

Un mensaje olímpico que va más allá del deporte

Los Juegos Olímpicos de Invierno nos muestran que el rendimiento no depende solo del talento. Depende del conocimiento del propio cuerpo, de la capacidad de adaptación y del trabajo constante. En este sentido, las personas con diabetes no están fuera de juego: juegan con reglas distintas, pero no con menos opciones.

EN POCAS PALABRAS

La diabetes no impide practicar deporte al máximo nivel, tampoco en disciplinas de invierno. Existen deportistas de élite que han competido con diabetes tipo 1, apoyados en una planificación nutricional rigurosa, control glucémico avanzado y un fuerte entrenamiento mental. No es fácil, pero es posible con educación, acompañamiento profesional y realismo.

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE DEPORTE DE ÉLITE Y DIABETES

¿Puede una persona con diabetes competir en deportes de invierno de alto nivel?
Sí, es posible. Requiere un control glucémico muy riguroso, educación diabetológica y apoyo médico especializado. Cada caso debe evaluarse de forma individual junto con profesionales sanitarios.

¿El frío afecta al control de la glucosa?
Sí. El frío puede modificar la absorción de la insulina y la respuesta del organismo al ejercicio. Por eso es fundamental ajustar la estrategia de control y consultar con el equipo sanitario.

¿La alimentación de un deportista con diabetes es muy restrictiva?
No. La base es similar a la de cualquier deportista de élite, pero con una gestión más precisa de los hidratos de carbono y del tratamiento. No se trata de limitar, sino de planificar.

¿El ejercicio intenso aumenta el riesgo de hipoglucemia?
Puede hacerlo, especialmente en deportes de resistencia. La monitorización y el ajuste del tratamiento son claves para reducir riesgos. Ante dudas, es importante consultar con profesionales.

¿Es recomendable aspirar al alto rendimiento teniendo diabetes?
Depende de cada persona. Con un buen control, apoyo sanitario y una decisión informada, puede ser una opción real. La salud siempre debe ser la prioridad.

La sede de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026: Milán–Cortina, unos Juegos repartidos y con identidad propia

Los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 se celebran en Milano Cortina 2026, una sede singular que rompe con el modelo clásico de una única ciudad anfitriona. En esta edición, Italia apuesta por un formato descentralizado, repartiendo las competiciones entre distintas localizaciones del norte del país.

Aros de los Juegos Olímpicos de invierno

Milán y Cortina d’Ampezzo actúan como ejes simbólicos y organizativos, pero las pruebas se desarrollan también en otras zonas alpinas de Lombardía, el Véneto y el Trentino-Alto Adigio. Esta distribución responde a un objetivo claro: aprovechar infraestructuras ya existentes, reducir el impacto ambiental y dejar un legado deportivo real más allá del evento.

Cortina d’Ampezzo, conocida como la “Reina de las Dolomitas”, es un lugar históricamente ligado a los deportes de invierno. Ya fue sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1956 y vuelve ahora como escenario de disciplinas alpinas, en un entorno de alta montaña donde el clima, la altitud y el frío forman parte del desafío deportivo. Milán, por su parte, representa el contrapunto urbano, acogiendo ceremonias y pruebas en pabellones cubiertos, con una logística más accesible y moderna.

Desde el punto de vista del deportista, esta sede múltiple introduce un factor añadido: cambios frecuentes de entorno, desplazamientos entre sedes, variaciones de altitud y temperatura. Todo ello influye en la planificación del entrenamiento, la recuperación, la alimentación y, en el caso de deportistas con diabetes, en el control glucémico. El frío intenso de las zonas alpinas, combinado con el estrés competitivo y los viajes, obliga a una gestión especialmente cuidadosa del cuerpo y de la energía.

Milano–Cortina 2026 no solo es una cita deportiva, sino también un escaparate de cómo el deporte de alto nivel puede adaptarse a criterios de sostenibilidad, aprovechamiento del territorio y respeto por el entorno natural. Un marco que encaja bien con el mensaje de estos Juegos: rendimiento, sí, pero con conciencia y planificación.

Referencias:

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La información proporcionada en este artículo no reemplaza la relación entre el profesional sanitario y su paciente. En caso de duda, consulte siempre a su profesional sanitario de referencia.